Mitigación y Adaptación ante el Cambio Climático

La mitigación del cambio climático se refiere a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen antropogénico o aumento de los sumideros de carbono1. Esto tiene por objetivo reducir el cambio climático en el futuro y por lo tanto minimizar los potenciales daños. Las acciones incluyen implementación de energía renovable y tecnología limpia, reforestación, reducción de uso de vehículos privados, captura de metano en los rellenos sanitarios y prevención de erosión del suelo entre otras.

La adaptación al cambio climático se refiere a los ajustes en sistemas humanos o naturales como respuesta a estímulos climáticos proyectados o reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño o aprovechar sus aspectos beneficiosos. Se pueden distinguir varios tipos de adaptación, entre ellas la preventiva y la reactiva, la pública y privada, o la autónoma y la planificada (IPCC, 2007). La adaptación es necesaria debido a que el cambio climático ya está ocurriendo y sus efectos se incrementarán, aún si estabilizamos las emisiones en el futuro.  El concepto de adaptación o capacidad adaptativa está ligado a la reducción de la vulnerabilidad de una persona, comunidad o ecosistema, así como la resiliencia a los efectos e impactos de cambio climático. Las acciones incluyen conservación de corredores biológicos, restauración de la funcionalidad de las cuencas y drenaje y ordenamiento territorial en las zonas urbanas entre otras.

Muchas veces, una medida de mitigación o adaptación contribuye a ambas metas y las medidas de ambos propósitos son complementarias. Por ejemplo, la reforestación es una medida de mitigación así como de adaptación, por aumentar el almacén de carbono en el suelo y biomasa así como proveer servicios ecosistémicos tales como la conservación del suelo y la biodiversidad, regulación del microclima y la captura de agua, que previenen inundaciones, deslaves y sequias.

Es necesario implementar modificaciones de gran alcance en los procesos de desarrollo, en los patrones de uso del territorio (agua, suelo, recursos biológicos, fuentes de energía, servicios ambientales y ecosistémicos), así como en las prácticas de producción y los hábitos de consumo.

Bajo este contexto, se esperan importantes impactos en la economía global y local, los cuales serán crecientes a lo largo del siglo. Dichos impactos son una consecuencia lógica, toda vez que la economía y la ecología inevitablemente se encuentran estrechamente vinculadas.

Mitigar y adaptarse al cambio climático significa reorientar la inercia que lleva el desarrollo productivo de nuestra sociedad, para encaminarlo hacia un desarrollo armónico con el medio que nos rodea. En un principio se pensaba que esto significaría una confrontación directa entre los intereses que promueven el “crecimiento” económico, contra las ideas de manejo, prevención y protección ambiental necesarias para la lucha y adaptación al cambio climático. Sin embargo, la información científica ha puesto en claro que los enormes riesgos y costos económicos que implica el sobrecalentamiento del planeta y los cambios en el clima a gran velocidad, son mucho mayores que los necesarios para implementar las medidas de mitigación y adaptación.

El estudio “La economía del cambio climático para México”, demuestra que en caso de no tomar acciones ahora, la economía mexicana, sufrirá costos económicos significativos como consecuencia del cambio climático. Es decir, los costos de la inacción son más elevados que los de ser proactivos; es por esta razón que el Gobierno de Chiapas demuestra su gran interés en realizar acciones para reducir los impactos del cambio climático.

De la misma manera, Galindo (2009) llevó a cabo un análisis del costo-beneficio de acciones de mitigación en el país, que muestra los costos de algunas medidas de mitigación en dólares por cada tonelada de dióxido de carbono, (por ejemplo, servicios ambientales, geotérmica, Unidades de Manejo Ambiental), y los beneficios, o costos ahorrados, por ejemplo optimización de rutas, densificación urbana y carbón vegetal, que muestra que la mitigación del cambio climático tiene potencial de ahorros económicos y costos que deberían estar planeados dentro del presupuesto del Gobierno (Figura 1).  Es importante mencionar que la gráfica no toma en cuenta los co-beneficios sociales y ambientales de estas medidas de mitigación, que no se pueden expresar en un costo económico y solamente toma en cuenta los costos y beneficios por un horizonte de 21 años, basado en un costo de abatimiento generalizado.

¿Que es el Cambio Climático? Figura 1: Curva de costos de abatimiento (mitigación) en México

Bajo este marco de referencia, será crucial el rol de la economía y los precios de algunos de los bienes y servicios públicos tales como la energía, las gasolinas o el agua; en equilibrio con las salvaguardas y consideraciones sociales tan importantes en un estado con las características de Chiapas.

La política pública de la federación, así como del estado, establecerá el marco para incentivar acciones de mitigación y adaptación, para alcanzar compromisos internacionales de reducciones de emisiones, reorientando la economía a una baja en carbono y fomentando una sociedad y ecosistemas resilientes a los efectos de cambio climático.